Definición y concepto de energía sexual: "chi"
Leer sobre la energía sexual femenina - Leer sobre la energía sexual masculina
Desde los comienzos de la ciencia de la sexología en occidente a finales del siglo XIX, varios investigadores han intuido que la sexualidad del individuo se ve influida no sólo por factores mentales, emocionales o meramente físicos, sino también por una fuerza específica que existe como resultado de los factores enunciados y de otros más.
Dicha energía (con otras denominaciones como qi, chi, hurakan, prana, etc.) ha sido descrita desde tiempos inmemoriales por otras tradiciones de creciente prestigio y renombre: taoísmo, tantra, toltequidad, tantra egipcio, etc., cuyo conocimiento ha sido respetado y aplicado por prestigiosos científicos occidentales cuyas ideas aún ejercen una gran influencia en la psicología moderna, como Wilhem Reich, Carl Jung y otros.
Algunas vertientes de la ciencia sexológica contemporánea contemplan en sus diagnósticos y tratamientos la realidad de la existencia de la energía sexual, una fuerza que determina aspectos tan importantes de la mujer como el apetito sexual y la capacidad orgásmica, y también cualidades masculinas como la capacidad de mantener una erección satisfactoria y controlar la eyaculación.
Pero según las tradiciones antes enunciadas y una rama cada vez más prestigiosa e influyente de la medicina científica occidental, la energía sexual posee una importancia y protagonismo en el ser humano que trasciende la mera sexualidad. En realidad, esta fuerza es el cimiento en el que se sostiene la salud global del individuo en todos sus aspectos: físico, mental y emocional. Conservarla en buenas condiciones facilita la prevención y superación de enfermedades, mantiene una sensación de vigor general en el individuo y proporciona calidad de vida a la persona y su pareja. Su malgasto, desequilibrio o despilfarro conlleva el efecto contrario, y desestructura los cimientos y el armazón de la obra de arte que es el ser humano.
Hombres y mujeres tienen la capacidad de aumentar, ahorrar y conservar la energía sexual mediante un control y desarrollo adecuado de su sexualidad -técnicas sexuales específicas, programas de sexualidad especiales, conocimientos sexuales focalizados, etc.-, y aunque sus caminos son diferentes, convergen y se complementan en el mundo de la pareja, convirtiéndose este contexto en el campo de cultivo ideal para expandir y desarrollar esta cualidad innata: pilar y sustento de la salud total y de otras grandes posibilidades...
Autor: Redacción Médica de Boletín de sexualidad Mente y Sexo
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