Libro con información para mejorar la sexualidad del individuo y la pareja

 

Priligy ® (dapoxetina)

 

Hasta ahora, las únicas opciones terapéuticas para los hombres con eyaculación precoz eran el uso de cremas tópicas de dudosa eficacia y la utilización de otros medicamentos fuera de su indicación (antidepresivos).

Tras décadas de investigación, dapoxetina supone una alternativa a los tratamientos que ya existían anteriormente y que requerían de un suministro prolongado en el tiempo. El nuevo medicamento se ingiere en función del momento elegido por el paciente para conseguir su efecto. Tomando un comprimido entre una y tres horas antes de la relación sexual, se logra retardar la eyaculación. Además, los componentes de Priligy® son absorbidos de una forma rápida por el organismo, y desaparecen por completo de la sangre 24 horas después de la toma.

Debe tomarse sólo cuando se vaya a mantener una relación sexual y no de forma continuada, como otros medicamentos, y no ha de ingerirse más de un comprimido al día. Puede combinarse con otros fármacos indicados para problemas de disfunción eréctil como Viagra®, Cialis® o Levitra®, pero no puede tomarse con bebidas alcohólicas, ya que la mezcla puede potenciar los efectos del alcohol. Está contraindicado en personas con problemas cardiacos, en la insuficiencia renal grave y en la insuficiencia hepática moderada. Asimismo, puede interactuar con las drogas y otros medicamentos como ansiolíticos, antidepresivos, antivirales y antifúngicos.

Aunque todos los estudios previos al lanzamiento demuestran su eficacia, aún es pronto para conocer su verdadera efectividad, y debe esperarse a los resultados de las investigaciones que se realizen posteriores a su comercialización. Los datos clínicos demuestran que el fármaco es seguro y generalmente bien tolerado en hombres con eyaculación precoz, pero hace poco la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha alzado la voz frente al nuevo fármaco, que sólo se vende bajo prescripción médica. La OCU ha advertido que antes de la toma, el médico debe realizar una valoración exhaustiva del paciente para decidir su prescripción. Uno de los motivos es que puede causar una serie de efectos secundarios como síncopes, desmayos o lipotimias, que son los efectos adversos más frecuentes, tal y como se ha observado en los ensayos clínicos previos a su comercialización.

El médico de familia, un profesional que posee altas competencias en medicina sexual, es el mejor conocedor de la naturaleza biopsicosocial del paciente, de todos los medicamentos que toma, de sus enfermedades de todo tipo, de su entorno familiar y de pareja, y es el médico más accesible para realizar un correcto seguimiento de la disfunción sexual, convirtiéndose así, en uno de los especialistas mejor situados para prescribir dapoxetina, o no prescribirla.

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