¿Y si el culpable de mi frigidez es él?
¿Te has hecho alguna vez esta pregunta? Si es así, quizá encuentres la respuesta en este artículo y reflexiones cobre el refrán: “no hay mujeres frígidas, sino hombres inexpertos”, que hace referencia a una realidad más frecuente de lo que se cree.
Hay muchas mujeres insatisfechas con su vida sexual que piensan que son “frígidas” o que su cuerpo no funciona correctamente. Por desgracia, la mayoría de ellas no consultan al médico ni pide ayuda de ninguna clase, pero entre las que sí lo hacen se han realizado encuestas recogidas en diversos estudios científicos que arrojan un dato curioso: una gran proporción de mujeres padecen falta de deseo o dificultades para llegar al orgasmo como consecuencia de un trastorno sexual de su pareja masculina, en general: eyaculación precoz o impotencia.
Estos casos suelen darse en féminas poco comunicativas, y en parejas que no incluyen los temas sexuales entre sus conversaciones habituales. A medio y largo plazo se generan situaciones que pueden ocasionar serios problemas a la vida en común: insatisfacción, escasa comunicación, agravamiento de las disfunciones sexuales, infidelidades, violencia de género, etc.
Además, en muchas de estas ocasiones el varón culpabiliza a la mujer, y le acusa de tener pocas ganas de sexo o de necesitar demasiado tiempo y/o dedicación para alcanzar el orgasmo. En estos casos, las mujeres con una corta vida sexual a sus espaldas no tendrán un punto de referencia al que adherirse para saber si el funcionamiento sexual de su pareja está dentro de la normalidad. Su corta experiencia puede llevarle a creer que son ciertas las acusaciones del hombre, y agravarse su problema hasta convertirse en una disfunción real, si no se consulta a tiempo con el médico o el sexólogo.
En pleno siglo XXI, toda fémina debe saber que si un hombre eyacula demasiado rápido, ella tiene menos tiempo para disfrutar y pocas posibilidades para llegar al orgasmo, y mucho menos al orgasmo con penetración. Asimismo, si el hombre no consigue y mantiene una erección satisfactoria para ambos, las modalidades de juegos sexuales se reducen y disminuye el placer del coito.
No obstante, otra manera incorrecta de enfrentarse a un problema masculino es que la mujer presione o exija resultados. Probablemente sea ésta la peor solución, pues dicha actitud genera un estrés en el hombre que le llevará a un oscuro callejón sin salida en el que empeorarán aún más sus facultades sexuales.
Si una mujer detecta que su deseo y/o su capacidad para tener orgasmos son anormalmente bajos, lo primero que debe hacer es establecer una vía de comunicación con la pareja para intentar determinar las posibles causas y soluciones al problema. Lo más razonable es acudir siempre al médico de familia para una entrevista en pareja y un estudio clínico o derivación a otro especialista, si el facultativo lo ve necesario.
En caso de detectarse una disfunción sexual en el varón, la fémina debería adoptar una actitud comprensiva y nada exigente, colaborar en la terapia, tener paciencia y confianza, y actuar con empatía en todo momento: “ponerse en el lugar del otro”.
Actualmente, la mayoría de las disfunciones sexuales masculinas pueden curarse con el tratamiento apropiado –no farmacológico en muchos casos-, y existen casos documentados de hombres que tras superar su trastorno, se convirtieron en excepcionales amantes.
La filosofía de sanatusexo.com incluye la idea de que todo varón, con la actitud y guía apropiadas, puede ser uno de ellos. Comunícate con él sin miedos, y ayúdale a superarse a sí mismo. Si lo haces, aquí estamos para apoyaros.
Autor: Redacción Médica de Boletín de sexualidad Mente y Sexo
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