Siempre me he preguntado lo frecuente que puede llegar a ser entre las mujeres la condición de anorgásmica: ser incapaz de llegar al orgasmo. Los temas sexuales suelen ser tan tabú que por el miedo a comentarlos no decimos nada, y nos callamos asumiendo nuestra insatisfacción, sin tener en cuenta lo importante que es intentar solucionarla.
En realidad, yo nunca tuve esa inquietud de forma tan fuerte, no me moría por solucionarlo, y no vivía angustiada. De hecho, mi anorgasmia no era un tema demasiado relevante en mi vida, porque como no tenía apetito sexual usualmente, tampoco era algo que mi cuerpo necesitara, ni mucho menos; no estaba ni en mi rutina ni en mis pensamientos. Claro, que todo puede cobrar importancia en determinados momentos de la vida. Sigue leyendo


