¿Cuántas veces hacer el amor?

¿cuántas veces hacerlo?Una pregunta que se cuestiona la inmensa mayoría de los matrimonios es “¿Con qué frecuencia deberíamos estar teniendo relaciones sexuales?” o “¿Cuántas veces es lo normal hacerlo?” La solución es mucho más complicada que una simple cifra. Aunque algunos expertos sugieren que dos ó tres veces por semana es una buena meta para la mayoría de las parejas, no hay una respuesta clara. Cada par es diferente y tiene su propia frecuencia ideal. Lo que verdaderamente importa es que ambos estén satisfechos con la frecuencia de las relaciones sexuales. Y aún así, es fácil quedarse atascado en un número.

En lugar de martirizarse por no tener tanto sexo como los vecinos, es preferible desarrollar una estrategia para determinar la frecuencia de relaciones que los dos quieren mantener y cómo hacer que se haga realidad. Para ello hay que seguir unos cuantos pasos:

 

1) Reflexionar sobre el deseo

La compatibilidad sexual tiene una importancia fundamental para la vida sexual en pareja, y lo ideal es convivir con una pareja que tenga más o menos el mismo deseo sexual. Pero incluso en estos casos, la libido de ambos varía en las diferentes etapas de la vida y cada cual puede reaccionar ante las circunstancias vitales de forma diferente.

Por ello, al darse cuenta de que existen diferentes niveles de deseo, hay que ser honesto con uno mismo acerca de la propia libido, y pensar seriamente en la respuesta a las siguientes preguntas: ¿cuánto sexo es lo que quiero? ¿Estoy teniendo muy poco sexo en este momento? ¿O es demasiado para mí?

2) Comunicarse

Al igual que con todo lo demás en su relación, el sexo requiere de una comunicación. Después de registrar la información durante una introspección en cuanto a nivel de deseo sexual es aconsejable comunicar las necesidades sexuales a la pareja.

Seguir las reglas de una buena comunicación es especialmente importante en estos casos. Hablar de sexo puede ser embarazoso y hay que tener paciencia, estar abierto a los pensamientos y sentimientos de cada persona, abstenerse de juzgar y hacer planes en común. Ambos deben sentirse seguros de lo que sienten para expresarse mutuamente cómo quieren que sea su vida sexual. Al final, puede no estarse de acuerdo en todo, pero puede llegarse a un acuerdo que satisfaga a ambas partes.

3) Comprometerse

Seamos realistas, los opuestos se atraen. Y usted y su pareja pueden tener diferentes niveles de deseo sexual. Si estamos hablando de diferencias extremas (por ejemplo, alguno de ustedes quiere sexo todos los días y el otro sólo quiere alguna que otra vez), entonces es posible que haya que considerar asesoramiento profesional, y es posible que no puedan resolverlo por si solos.

Sin embargo, lo que suele ocurrir es que un miembro de la pareja tenga unos niveles más altos de libido, lo que podría significar que él desea tener sexo dos o tres veces al mes, y ella dos o tres veces por semana,  o viceversa. Ante todo, no hay que alarmarse, porque existe una forma inteligente de encontrar un terreno satisfactorio en común para solucionar esta clase tan común de situaciones: consensuar una frecuencia que se acerque al ideal de ambos y programar los encuentros sexuales.

4) Hacerlo

Incluso después de haber acordado un compromiso, deben revisarse entre sí para comprobar si están teniendo sus necesidades cubiertas. Si bien no hay un número mágico de veces, usted debe tener relaciones sexuales y debe potenciar la intimidad con su pareja. Sin intimidad sexual satisfactoria regular, una boda puede convertirse rápidamente en una asociación de amistad o de negocios. Recuerde: sin sexo no hay pareja. Por el contrario, las parejas que mantienen con interés una intimidad sexual regularmente tienen la oportunidad afrontar el desafío de compartir juntos toda una vida.

Si a pesar de seguir estos pasos no se llega a un acuerdo y no se resuelven conflictos o insatisfacciones derivadas de un desajuste en la libido de ambos congéneres, recomendamos solicitar la ayuda de un experto.

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