Disfunción eréctil y factores de riesgo cardiovascular

factoresHoy en día ya está suficientemente confirmada por numerosos estudios la estrecha relación entre disfunción eréctil y enfermedades como la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes y la hipercolesterolemia, consideradas como los principales factores de riesgo cardiovascular. Asimismo, la detección precoz de los problemas de erección es capaz de reducir los infartos y otros eventos coronarios, así como reducir la mortalidad. Por ello, todo médico de atención primaria está obligado a preguntar por la sexualidad a sus pacientes, toda vez que esta simple conducta tiene un enorme potencial para mejorar la salud y calidad de vida del usuario, su familia y la comunidad.

 

Disfunción eréctil e hipertensión arterial

En el caso de la hipertensión arterial, un trastorno de muy elevada frecuencia y con notables repercusiones sobre la calidad y esperanza de vida de los individuos, se sabe que su relación con enfermedades de índole sexual como la disfunción eréctil es clara: alrededor del 10 % de pacientes hipertensos no tratados son impotentes en el momento del diagnóstico, y la proporción de trastorno eréctil en los varones hipertensos con respecto a los normotensos es el doble.

Actualmente, se cuestiona si la mayor prevalencia de disfunción en sujetos con hipertensión es debida a la hipertensión en sí misma, o en cambio aparece como efecto secundario de algunos fármacos antihipertensivos. Por ello, los individuos hipertensos tratados con diuréticos o betabloqueantes que empezasen a notar cualquier tipo de deterioro en su rendimiento sexual, deberían consultar de inmediato a su médico, porque hoy en día existen alternativas muy válidas y efectivas para el control de las cifras de presión arterial sin menoscabo de la función eréctil.

 

Disfunción eréctil y Diabetes mellitus

Los datos de los estudios que han estudiado la relación entre diabetes y disfunción eréctil son impactantes. El grado de deterioro en los diabéticos hace que estos pacientes sean menos respondedores a los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5, y parece que alrededor de la mitad de los diabéticos sufre algún grado de disfunción, de desarrollo más temprano en la diabetes tipo 1 con respecto a la diabetes tipo 2. Su presencia en ambas modalidades se hace evidente en un cincuenta por ciento de los casos a los diez años del diagnóstico de la enfermedad diabética.

Algunos estudios muestran ciertas evidencias a favor de una correlación entre el grado de control de las glucemias y la función eréctil, y parece ser que los diabéticos mejor controlados tienen menos posibilidades de padecer este trastorno, lo cual constituye otro importante dato más a tener en cuenta para insistir en la importancia socio-sanitaria que posee el control apropiado de la diabetes mellitus.

 

Disfunción eréctil y dislipemia

Trabajos serios apoyan también la hipótesis de una posible relación entre los niveles de colesterol y la disfunción eréctil. El parámetro más estudiado ha sido el colesterol-HDL, y parece que un nivel bajo de esta variable constituye un factor de riesgo clave para el desarrollo de problemas en la erección.

 

Disfunción eréctil y malos hábitos (tabaquismo, abuso de alcohol y sedentarismo)

La relación con el tabaco es muy clara, tanto que hasta las campañas publicitarias de varios países han colocado el lema “Fumar produce impotencia” en los paquetes de tabaco. Se debe a un mecanismo veno-oclusivo ocasionado por la nicotina y a lesiones endoteliales parecidas a las que el tabaco origina en varias enfermedades circulatorias. En este caso, el riesgo se incrementa en función del número de cigarrillos consumidos al día. De todos modos, aunque existen bastantes investigaciones que muestran esta correlación positiva entre la disfunción eréctil y el tabaquismo, aún se requieren estudios prospectivos de intervención para determinar si constituye un factor de riesgo o en realidad sólo amplifica los factores de riesgo preexistentes, pues existen también una serie de trabajos que evidencian unos niveles de disfunción eréctil similares entre antiguos fumadores e individuos que nunca han fumado.

Los efectos del abuso crónico de alcohol se producen a dos niveles: neurológico y hormonal. La toxicidad del etanol y acetaldehído produce una inhibición de las enzimas responsables de la elaboración de ciertas hormonas. Asimismo, también se produce una inhibición del eje hipotalámico-hipofisario por causa directa del etanol y el incremento de los niveles estrogénicos. Como consecuencia, disminuyen los niveles de testosterona y aparece atrofia testicular y disminución de la espermatogénesis. Algunos autores refieren un discreto efecto intensificador de las erecciones en los consumidores de bajas cantidades de alcohol –por debajo de tres copas de licor-, algo que puede constituir un refuerzo favorecedor del hábito alcohólico en los pacientes que utilizan el alcohol para desinhibirse y así mejorar su respuesta eréctil, lo cual debe hacer reflexionar al médico sobre lo oportuno de recomendar su consumo -incluso a bajas dosis-, toda vez que aún no está claro si los beneficios de ingerir bajas cantidades de alcohol son superiores a los riesgos.

Por otra parte, todos los datos apuntan a la asociación entre el estilo de vida sedentario y el desarrollo de la disfunción eréctil, mientras que los varones que realizan una actividad física continua y apropiada son menos propensos a padecer este problema.

 

Disfunción eréctil y otras enfermedades

Asimismo, los datos de varias investigaciones apoyan una relación entre la disfunción eréctil y otras enfermedades de elevada prevalencia en atención primaria como cardiopatía, hipertrofia benigna de próstata, reumatismo, ansiedad, depresión y enfermedades vasculares y pulmonares.

A la obligación que supone para el médico de cabecera el abordaje de todos los problemas de sus enfermos, se une la responsabilidad de atender un tipo de trastornos, los sexuales, que además de empezar a demostrar su relación directa con la calidad de vida –aspecto crucial en los objetivos de salud de la atención primaria- están manifestando funcionar como marcadores de enfermedades como las descritas: de gran relevancia por estar su control estrechamente ligado a la reducción de accidentes vasculares cerebrales, de problemas cardiacos graves y de las tasas de mortalidad.

disfunción eréctil y relación con otras enfermedades

Además, es interesante remarcar los resultados de varios estudios que muestran un mejor control y cumplimiento terapéutico de las enfermedades asociadas cuando se produce el abordaje de la disfunción eréctil, lo cual avala el interés y la necesidad de que los pacientes acudan al médico para solventar este trastorno. A medida que estas evidencias científicas han ido saliendo a la luz, los equipos de atención primaria de los centros de salud se han ido animando a incluir en sus protocolos de actuación encuestas para la detección de trastornos de la esfera sexual.

Como conclusión, creemos que debería concienciarse a los pacientes y a la sociedad en general para considerar al problema sexual como uno más, y animarse a acudir a la consulta de atención primaria si éste hiciese su aparición, puesto que el médico de familia actual es un profesional perfectamente preparado y ubicado para valorar, orientar, manejar y en numerosas ocasiones, tratar este tipo de trastornos.

 

Autor de la publicación: © Antonio Ferrández Infante. Reservados todos los derechos. No se autorizan copias de este artículo sin previa autorización del editor de Sanatusexo.com. Atención: denunciamos plagios y copias no autorizadas.

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2 respuestas a Disfunción eréctil y factores de riesgo cardiovascular

  1. JAVIER dice:

    Buenos dias: En dias pasados habia comentado sobre sobre mi eneyaculaciòn, debido a que hace ya un largo tiempo vengo consumiendo Tamsulosina y lo que he sabido es que esto provoca este efecto; quiero preguntar si la masturbaciòn sin eyacular ( ya que casi nunca lo logro ), puede afectar mis reservas de dopamina en mi organismo ?… Gracias por su respuesta a esta inquietud.
    Saludos

    • sanatusexo dice:

      Hola Javier, no conocemos ninguna relación entre la variación de los niveles de dopamina y la masturbación sin eyaculación. No obstante, a diferencia de la mayoría de los sexólogos modernos, nosotros no recomendamos la masturbación a ninguno de nuestros clientes. Algunos de los motivos puedes leerlos en este artículo. Un saludo.

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