La vida empieza hoy | Reseña sexológica

Hay películas que no sólo ayudan a entretenerse y pasar un buen rato, sino que por sí mismas se convierten en documentales que reflejan con fidelidad aspectos importantes de la sociedad contemporánea, y que posiblemente sirvan para que las generaciones futuras entiendan y conozcan mejor los diferentes conbtextos históricos. Una de ellas es La vida empieza hoy, que para nosotros retrata buena parte de la problemática de la vida sentimental y sexual de las mujeres y hombres mayores del siglo XXI.

Reseña de la película “La vida empieza hoy”

La vida empieza hoy es un película dirigida por Laura Mañá que se estrenó en 2010 en la que se exponen ciertos aspectos importantes de la vida íntima de varias personas de edad avanzada que asisten a clases de sexo en un centro de la tercera edad de Barcelona.

Con un agradable toque de humor, la película consigue reflejar con acierto y en profundidad algunas realidades relativas a la vida sentimental y sexual de los hombres y mujeres mayores del siglo XXI.

En la persona de Juaniuta, quien descubre a los 70 años sensaciones eróticas que no fue capaz de percibir durante su matrimonio, se manifiesta una manera inteligente de afrontar con autonomía la soledad de la viudedad.

Julián y Herminia son capaces de construir en la séptima década de la vida una bonita historia de amor repleta de voluptuosidad, a pesar de las resistencias y conflictos que se producen en sus respectivos hijos.

Un poco antes, en la decada de los sesenta años de edad, Herminia consigue recuperar el interés de su marido, Pepe, mediante el estudio y desarrollo de sus habilidades y cualidades eróticas.

En resumen, la película ofrece optimismo sin dejar de ser realista y reflejar no sólo la problemática sentimental y sexual de los mayores del siglo XXI, sino que también critica de manera brillante y certera a la nueva mentalidad egoísta, irrespetuosa y petulante de los adultos jóvenes del presente siglo, quienes intentan -en la película, sin éxito- de condenar a sus padres al servilismo y/o al ostracismo, negando e incluso burlándose de su capacidad para disfrutar de la vida en la tercera edad.

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