Micromachismo: el machismo sutil

Los micromachismos son conductas machistas ejercidas de forma tan sutil que se hacen difícilmente identificables como tales, pero son realmente machistas, y se dan continuamente a nuestro alrededor en una sociedad que ha heredado unos roles muy rígidos en ambos géneros.

micromachismo

Llama especialmente la atención la actitud de la mujer moderna, que sigue consintiendo la desidia o el mal hacer del hombre en las tareas del hogar, reforzando un círculo vicioso dañino para el matrimonio, y que se describe escribo a continuación:

El hombre adulto joven en general sigue teniendo carencias en la ejecución de algunas tareas de la vida cotidiana: planchado, fregado, limpieza, cuidado de los hijos, etc. (Evidentemente, existen honrosas excepciones en las que no es así o esta situación es al revés). Un escenario que se acepta a menudo por el cónyuge femenino con complacencia o pasividad, sin tratar de resolver estas faltas de destreza en vez de asumir la fémina más responsabilidades de las que le corresponderían por justicia. Esta conducta no sólo enmascara una carencia del varón, y el incumplimiento de uno de sus deberes fundamentales para con la pareja, familia y sociedad -la paridad de funciones en el hogar-, sino que además sobrecarga la ya atareada vida de la mujer del siglo XXI, que muchas veces llega a sacrificar su desarrollo profesional por la asunción de tareas que deberían ser compartidas con él, y no delegadas en ella.

Nada que criticar a los matrimonios que decidan una división de funciones a la antigua usanza: uno de ellos trabaja fuera y otro de ellos se dedica algo más -pero no exclusivamente- a las tareas del hogar, siempre que lo decidan por mutuo acuerdo y ambos estén plenamente satisfechos con la situación. Pero este contexto es poco frecuente en la España actual, donde se ha implantado desde hace décadas la incorporación de la mujer al mercado laboral de pleno derecho, aunque a fecha de hoy siga sufriendo un trato parcial y desigual con respecto al varón en el ámbito del trabajo fuera de casa.

Es decir, en un contexto en el que ambos miembros de la pareja de hecho o matrimonio heterosexual trabajan fuera de casa, no puede ser justo ni ético que sólo uno de ellos -la mujer- asuma la mayor parte de la responsabilidad del trabajo dentro del hogar, y es errónea la mentalidad de tratar de paliar las deficiencias del cónyuge, pues se perpetúan estas carencias y al mismo tiempo se sobrecarga progresivamente a la fémina, con la repercusión negativa que ello supone sobre el mundo de la pareja en general.

Con respecto a las bromas que continuamente se hacen en nuestra sociedad con respecto a todo, no es de extrañar que también se falte continuamente el respeto a la mujer, especialmente en entornos -cada vez más reducidos- donde ellas no están presentes. En estos ámbitos, los machos ibéricos del siglo XXI se explayan a sus anchas contra las féminas, ensalzando vicios varoniles y bromeando contra los supuestos defectos de ellas. Habría que investigar el origen de estas conductas, que en nuestra opinión coinciden en gran medida con algunos factores predisponentes a la violencia de género.

 

Micromachismo: el machismo que no se ve | Documental

He aquí un interesante documental sobre el nuevo machismo del siglo XXI, con testimonios de mujeres que lo sufren, a diario…

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