Los peligros del sexo tántrico

TantraEl sexo tántrico procede de los Tantras (literalmente: tejidos), un conjunto de conocimientos tradicionales cuyo origen podría radicar en la India, y cuya extrema antigüedad imposibilita que se conserven actualmente en su forma original, y menos desde principios del siglo XX, cuando su amplia difusión en occidente desvirtuó más aún sus fines y preceptos originales. En el siglo XXI, su expansión tuvo un nuevo empuje en el seno del movimiento nuevaerista, que lo revistió de un halo de misticismo y misterio que unido a su exotismo, lo hicieron muy atractivo para un gran número de personas cuyo vacío espiritual y/o insatisfacción sexual, les movió a conocerlo y experimentarlo a la manera de los falsos maestros de la New Age (Nueva Era), sin tener en cuenta las graves consecuencias que tales rituales y ejercicios pueden conllevar para la energía sexual, y por tanto repercutir negativamente en la salud del individuo.

Son notorias las coincidencias entre este nuevo y falso “neotantra” con otras “sexologías” de la New Age, como el neotaoísmo sexual o las supuestas prácticas tántricas del Antiguo Egipto -tantra egipcio-. La explicación que nos parece más razonable para estas presuntas equivalencias es el intento de construir una nueva falsa tradición que contenga en sí misma elementos más o menos desvirtuados de antiguas religiones y tradiciones, con base en la presunta existencia de una “tradición primordial” como origen común de todas las religiones y tradiciones del mundo. Esta maniobra se realiza en dos niveles: uno más inculto e impreciso denominado Nueva Era o New Age, y otro más sofisticado y argumentado pero no por ello menos peligroso y falso: el Perennialismo, cuyo máximo exponente es René Guénon.

 

Sexo tántrico: los supuestos beneficios de una farsa nuevaerista

En este artículo se tratarán de enunciar algunos elementos del sexo tántrico actual o neotantra que mejor lo definen, con el fin de prevenir a las personas que deseen beneficiarse de esta disciplina, supuesta madre de las “sexologías alternativas”:

1.- El Tantra como herramienta para la liberación del ser humano. Desde el punto de vista del Neotantra, hombres y mujeres están condicionados de forma genética por el instinto sexual (libido). Por ello, desde muy jóvenes, las personas muestran una gran proporción de comportamientos de origen en el inconsciente, enraizados en la libido y que tienen como objeto desarrollar el impulso sexual. Prestar atención a tales comportamientos es el arma que la “introspección tántrica” aporta al ser humano para rescatar a tales pulsiones del inconsciente, y así suprimirlas o convertirlas en acciones que se efectúen de manera consciente y desligada de inercias, automatismos y compulsiones.

Crítica: a la manera freudiana se otorga un papel preponderante al impulso sexual como motor de las acciones y conformador del carácter del ser humano, y se presupone un cambio por el mero hecho de tomar conciencia de una supuesta realidad, independientemente de la capacidad de comprensión del individuo.

2.- El sexo como herramienta para la evolución del ser humano. Según el neotantra, tomar conciencia de los verdaderos motivos que nos inducen a tener ganas de sexo, buscar nuestra media naranja, procrear o llevar a cabo cualquier otro de los comportamientos enraizados en la libido, puede mejorar la atención a todos nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y acciones en general, y así  ayudar al ser humano a conocerse mejor, lo que supuestamente actuaría como un trampolín para actual con libertad y lograr la felicidad.

Crítica: se supone que la simple toma de conciencia facilita la liberación del ser humano, descartando cualquier tipo de norma doctrinal, y dejando a la persona a merced de sus limitaciones intelectuales o las de su supuesto/a maestro/a tántrico/a.

3.- El sexo como herramienta para la trascendencia. Trascender es superar los propios límites, y para ello hay que transformarse. Los practicantes avanzados del Tantra sufren una transformación que les suele llevar a desinteresarse de los asuntos materiales, incluida la sexualidad carnal. Muchos de ellos son capaces de convivir en la cotidianidad, pero supuestamente ya no están realmente interesados en los placeres que el mundo material aporta a los cinco sentidos. La disciplina y actitud que les ha llevado a mutar, también les aporta la posibilidad de conocer y disfrutar de otras realidades que quedan aparte de la vida terrenal, un tesoro repleto de posibilidades que les acercan a la meta principal: la fusión del ego con el Todo.

Crítica: utilizar la práctica sexual como instrumento para acceder al plano psíquico es algo muy peligroso pues abre a los practicantes puertas hacia dimensiones desconocidas tienen sus propias reglas. Suponer que las prácticas neotántricas pueden aportar cualquier ventaja de índole espiritual es una mera entelequia que conduce a la desorientación y al extravío.

4.- El sexo tántrico mejora la satisfacción sexual. A través del desarrollo de la energía sexual mediante diferentes tipos de prácticas que varían desde la continencia eyaculatoria y el sexo lento hasta las aberraciones del llamado tantra rojo -que no merecen ser descritas en este blog-.

Crítica: Afirmamos que no existe ninguna evidencia científica actualmente que demuestre que la práctica del sexo tántrico mejore la satisfacción sexual del individuo y su pareja. Por el contrario, en nuestra práctica clínica conocemos varios casos de personas que han contraído infecciones de transmisión sexual y trastornos urológicos como consecuencia de practicar ejercicios neotántricos.

 

Conclusiones sobre el sexo tántrico

Después de describir someramente algunos de los supuestos beneficios mentales, sexológicos y espirituales del nuevo tantra o neotantra, sólo cabe desaconsejar su práctica y confiar en los métodos de la sexología científica contemporánea si se padece una disfunción sexual o se pretende mejorar el rendimiento y la satisfacción sexual.

 

Bibliografía

Ferrara G. El Arte del Tantra. Editorial Grupo Océano. Buenos Aires, 2003.

Guénon R. Estudios sobre Hinduismo. 1968.

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