¿Soy adicto al sexo de pago?

Si la cantidad de personas en España que consumen sexo de pago, según cifras aceptadas, es al menos igual que el de quienes sufren de ludopatía o alcoholismo ¿por qué no proliferan, como ocurre en el caso de estas dos últimas adicciones, asociaciones dedicadas y especializadas en atender a quienes quieren abandonar la conducta compulsiva de acudir a consumir ese tipo de sexo, y que suelen fracasar cuando lo intentan por sí mismos, en grado parecido al ludópata y al alcohólico? Si crees que eres adicto a la prostitución o al sexo de pago te ayudamos aquí.

sexo de pago

Puede argumentarse que las repercusiones del juego y el alcohol se hacen pronto patentes en el entorno familiar del los sujetos. Y es cierto. El juego merma tanto –cuando no la destruye absolutamente – la economía y la situación laboral del jugador compulsivo, que un día se ve obligado a declarar esa situación o es descubierta por alguna persona de su entorno familiar.

Y aunque el alcohol suele mermar la economía del consumidor, generalmente no llega a los niveles que lo hace el juego; pero no es necesario: a un alcohólico le resulta difícil ocultar que lo es; la poderosa influencia del alcohol sobre su control personal lo delata constantemente, afectando así a todos sus niveles de relación y comunicación, en particular al familiar y al laboral.

Pero ¿qué ocurre en el caso del consumidor de sexo de pago? Por un lado puede adaptar su gasto en sexo a su economía real al ser alto el rango económico de estos servicios. Por otra parte, nadie lleva en la cara, como el alcohólico, que acaba de consumir sexo de pago, pero sobre todo, en la sociedad nuestra no se puede comparar la confesión a la familia de soy un jugador o un alcohólico con la de soy un putero.

Los tres comportamientos comparten su carácter compulsivo y, lo que es más importante, los tres son igual de alienantes para el individuo que, en los tres casos, percibe plenamente esa esclavitud y vive una parecida doble vida que les obliga a mentir en exceso. Los tres experimentan un inmenso sentimiento de culpa, incluso mayor en el caso del consumidor de sexo de pago que tenga una relación sentimental con otra persona.

Entonces, si esto es así ¿por qué proliferan los Centros de ayuda a ludópatas y alcohólicos mientras que no existen los orientados a ayudar a los consumidores de sexo de pago? La respuesta es: la escasez la demanda. El adicto a este tipo de sexo, además de todo lo anterior, percibe una gratificación en su conducta que no perciben los otros dos. Su sentimiento de culpa lo envuelven con esa idea y aunque no desecha la intención de renunciar y abandonar esa costumbre, demora la petición de ayuda mucho más tiempo que ellos.

Entonces, el consumo de sexo de pago ¿se puede considerar una adicción? Si el sujeto sufre por cada fracaso en su intento de abandonar esa conducta, si lo intenta repetidamente y cada vez que lo intenta vuelve a fracasar y a sufrir; si se desespera por sus continuos fracasos y se culpabiliza por sus mentiras constantes, entonces se puede hablar, con rigor, de que se trata de una persona que padece una adicción, y necesita que se le ofrezca un tratamiento psicológico capaz de rehabilitarlo, capaz de ayudarle a recuperar su autonomía, su libertad y su vida. Pero cuando el sujeto relativiza su comportamiento; lo justifica y mantiene la infidelidad, se tendría que establecer un juicio moral y terminar etiquetándolo como alguien atrapado por un vicio, pero no por una adicción.

Adicción a prostitución y sexo de pago. Psicólogo te ayuda

Si crees que eres adicto al sexo de pago o a la prostitución puedes enviar tu consulta a un psicólogo, quien valorará tu caso y te informará al respecto a la mayor brevedad posible.

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