Tantra egipcio: la farsa satánica de Drunvalo

tantra egipcio: una mentiraDrunvalo Melchizedek (nacido con el nombre de Bernard Perona en 1941) es considerado como uno de los gurús más famosos de la New Age, sobre todo en Estados Unidos y México. Se describe a sí mismo como un espíritu extraterrestre altamente evolucionado gracias a la “conciencia Melchizedek”. Antes de llamarse a sí mismo Drunvalo Melchizedek se denominó a sí mismo Akbar, y por aquel entonces ya dijo que era un espíritu en el cuerpo de Bernard Perona, quien supuestamente dejó el cuerpo durante un accidente o enfermedad.

Su método de meditación “Merkaba” y su libro “La Flor de la Vida” alcanzaron una amplia difusión en la primera década del siglo XXI. Los conceptos que ahí se exponen no pertenecen a ninguna tradición en particular, sino que más bien habrían sido “canalizados” a Drunvalo por Toth -un ídolo del Antiguo Egipto-. Según el autor se trata de revelaciones inspiradas de una fuente incuestionable (!).

Aparte de su formación en física, Drunvalo fue alumno residente en el Centro de Estudios Intensivos de la Fundación Lama durante años, un centro de origen hippie donde se siguen reuniendo personas adscritas a ramas heterodoxas de diferentes tradiciones y religiones. Lo que a nosotros nos parece incuestionable es la ausencia absoluta de coherencia científica en sus métodos y teorías, así como la peligrosidad de las mismas, sobre todo en lo que atañe a la sexualidad.

 

“Tantra” egipcio: otra farsa nuevaerista con oscuras intenciones

En algunas páginas web se denuncia que los métodos de Drunvalo son un plagio, y en otras se revelan otros aspectos oscuros poco conocidos de este autor nuevaerista, y que a nosotros nos hacen desconfiar aún más, por sus semejanzas con las de otros supuestos maestros nuevaeristas que hemos tenido la oportunidad de conocer mucho más de cerca. Por poner un ejemplo, en “La Flor de la Vida”, se aseguraba que el mundo terminaría en 2012 tal y como lo conocemos, produciéndose un “cambio de dimensión” del planeta y de los seres humanos. Evidentemente hemos visto que este “cambio” no se ha producido en absoluto.

Según Drunvalo, el “tantra egipcio” procede de las prácticas sexuales en el seno de la espiritualidad del Antiguo Egipto, dentro de lo que se denominaban las escuelas del ojo derecho e izquierdo de Horus respectivamente. El templo de Edfu, situado en la orilla oriental del Nilo y correspondiente al segundo chakra -el que los nuevaeristas consideran como “chakra sexual”-, según el prolífico autor pudo convertirse en el escenario de impresionantes rituales, donde iniciados y aspirantes optaban a la posibilidad de desarrollar su sexualidad de una manera que difiere de todo lo que comúnmente se conoce, incluso para los practicantes del Tantra, kung fu sexual, yoga, sufismo y otras tradiciones milenarias.

Este autor revela que los candidatos a avanzar en las enseñanzas de las escuelas del ojo de Horus tenían que llevar a la práctica todas y cada una de las posibles orientaciones sexuales del ser humano: heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad y neutralidad. Sólo de esta manera podrían adquirir la experiencia requerida para optar a niveles superiores de aprendizaje, que culminarían en unas ceremonias en la Cámara del Rey y la Cámara de la Reina, en aquella vida o en ulteriores, pues los antiguos egipcios creerían con firmeza en la reencarnación, según Drunvalo Melchizedek. En realidad, no existen pruebas de la veracidad de estos relatos, que más bien parecen proceder de la imaginación del autor, o más bien recuerdan al corpus teórico-práctico de determinadas sectas satánicas, que no pretendemos describir en este artículo.

La imaginación de Drunvalo llega hasta el punto de identificar la morfología del símbolo de la llamada “llave de la vida” o “cruz de Athon” con un circuito de la energía sexual que al activarse presuntamente dotaría al practicante (masculino o femenino) de una sensación de orgasmo continua que le encaminaría hacia la inmortalidad. Es decir, satanismo puro y duro camuflado entre “flores y llaves de la vida”, ídolos del Antiguo Egipto, nuevaerismo y estética neohippie. Y a quien crea que exageramos, le invitamos a leer las teorías de Drunvalo sobre Lucifer no sin antes advertir que perderá tiempo y dinero en algo poco menos que inútil.

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2 respuestas a Tantra egipcio: la farsa satánica de Drunvalo

  1. marcela dice:

    Creo que mi marido es bisexual. Es mucho más apasionado y acaba más fácilmente en mi ano. Aparte de otras actitudes sospechosas como esconder su celular y encontrar en su bolso de fútbol preservativos y vaselina.

    • sanatusexo dice:

      Estimada Marcela, nuestra sugerencia es que valore la posibilidad de preguntárselo a él directamente. Una buena comunicación a nivel profundo no tiene porqué ser negativa para la pareja. Eso sí, si decide preguntarle tome antes en cuenta todas las posibilidades que pueden ocurrir como consecuencia de ello.

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