Menos deseo sexual durante la lactancia

Estoy amamantando a mi segundo hijo de 8 meses. Con mi primer hijo casi no tuve actividad sexual durante la lactancia. Ahora mantengo relaciones sexuales desde su segundo mes de vida.

Sexualidad y lactanciaLos cambios hormonales han disminuido notoriamente mi apetito sexual, y durante los últimos meses he tenido serios problemas para llegar a tener orgasmos, tal vez influida por mi fuerte interés en normalizar las relaciones con mi pareja, quien ha hecho un enorme esfuerzo por satisfacerme, lo que tal vez me ha estresado más de lo normal. 

He probado incluso la masturbación, pero no consigo mayor satisfacción. Mi consulta es cómo mejorar durante la lactancia y recuperar o aumentar mi apetito sexual y alcanzar orgasmos normales. Debo señalar que mi mente normalmente me juega en contra, ya que soy una persona bastante nerviosa y sólo antes de tener hijos y encontrándome de vacaciones disfruté de unas excelentes relaciones sexuales con mi marido (la misma pareja), al encontrarme descansada y sin preocupaciones, estado que ahora como madre me ha sido imposible recuperar. No tengo ningún trauma sexual, pero fui educada en colegio de monjas y por padres muy conservadores, lo cual siento que de alguna manera también ha influido en que para mí la sexualidad sea un tema secundario y difícil de tratar. Tengo el apoyo de mi esposo, con quien conversamos abiertamente sobre el tema, y quien se preocupa de abrirme más en este campo para que lo tome con más naturalidad e interés, lo que a veces funciona, pero otras veces me hace sentirme presionada.

Respuesta del experto

Estimada consultante:

Gracias por preguntarnos. Su caso es muy frecuente, pues durante la lactancia se producen una serie de cambios hormonales y psicológicos que en nada favorecen a la libido femenina.

Sobre los cambios hormonales conviene no actuar, y dejar fluir el ritmo natural del cuerpo humano. Sí hay que tener en cuenta los cambios psicológicos que se producen, relacionados con un proceso adaptativo a la nueva situación, y los cambios físicos que pueden afectar a la autoimagen, así como las nuevas cargas de trabajo por los cuidados al bebé, etc.

En esta situación, tanto la mujer como su cónyuge han de tener paciencia y esperar a que la familia se estabilice dentro de una nueva situación más favorable para mantener relaciones sexuales. En este sentido, su marido ha de mostrarse comprensivo y no presionarle, pues podría empeorar su libido más aún, e incluso su facultad de llegar al clímax. Esperen un tiempo a que se normalice la situación, y mientras tanto fomenten la comunicación y disminuyan la frecuencia de las relaciones sexuales hasta llegar a un ritmo con el que usted no se sienta presionada y pueda sentir apetito sexual en alguna medida, aunque al principio sea mínima.

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