Nueva moral sexual. Descripción y crítica

Si reflexionamos sobre el cambio que estamos presenciando en relación a la ética sexual del siglo XXI no podemos hablar de un abandono de toda moral o una pérdida de valores, como muchos denuncian, sino de un cambio a un nuevo sistema moral con unas raíces firmemente ancladas en la tradición filosófica del liberalismo.

Nueva ética sexual

Este nuevo sistema moral es vagamente coherente, y sus principios subyacentes funcionarán como el germen de la visión moral predominante en la sociedad occidental actual. Apoyado por la mayor parte de los poderes mediáticos, más que abogar por una mera amoralidad, sus reivindicaciones morales presionan fuertemente contra la ética sexual y relacional que las principales religiones y tradiciones de todo el mundo han desarrollado durante milenios. De hecho, para este sistema moral, la moral religiosa no está mal, sino que es inmoral.

Hasta que los discrepantes con esta nueva ética no la entendamos en sus propios términos, seremos incapaces de ofrecer respuestas eficaces a la misma. Por ello se exponen en este artículo los cinco principios básicos que conforman la nueva moral sexual y relacional de occidente.

 

Los 5 principios de la nueva ética sexual

  1. Los actos sexuales no poseen significados intrínsecos o propósitos, y no se relacionan con un orden natural más profundo, que haya que respetar y no violar. Su significado se construye simplemente por la sociedad y las personas que incurren en ellos. En este contexto, el sexo “sin sentido” es una posibilidad legítima.
  2. Nuestra sexualidad es una sensación subjetiva, e intrínseca a nuestra propia identidad. Sin perjudicar a los demás, tenemos el deber de cuidarnos a nosotros mismos para realizar y expresar nuestras identidades sexuales deseadas, incluso cuando este hecho implique medidas tales como la cirugía de cambio de sexo. Como miembros de una sociedad, también tenemos el deber de garantizar el apoyo y la afirmación de las identidades sexuales de los demás ciudadanos.
  3. Los agentes sexuales son autónomos, personas de pleno derecho. Las relaciones sexuales son, por tanto, mecanismos de refuerzo mutuo. Para que una relación sea adecuada los compañeros sexuales deben estar en una situación de igualdad, y no deben existir importantes desequilibrios de poder entre ellos. Aquellos que defienden este principio afirman que las formas tradicionales de matrimonio son inconvenientes e incluso ilícitas, porque en ellas se reconoce normalmente la existencia de un cierto grado de desigualdad de poder entre marido y mujer (física, económica, social), ya que al tratar de aprovechar el evidente mayor vigor físico natural del varón -que esta nueva moral niega- para el servicio amoroso de la pareja y la familia, se impediría la convivencia de dos individuos autónomos con el mismo poder de negociación. La ética sexual clásica también ha puesto límites -a lo largo de milenios- a los individuos y parejas frente a diferentes opciones sexuales, exigiendo exclusividad y compromiso por tiempo indefinido (por ejemplo, el catolicismo) o hasta el divorcio (por ejemplo, el budismo) incluso en contra de sus deseos particulares. Renunciar a este sistema de seguridad aumenta -entre otras cosas- el riesgo de perjudicar a los niños, quienes por su propia naturaleza pueden confundir ciertos comportamientos liberales individuales no exentos de connotaciones sexuales con lo que son meras relaciones sociales puras y simples, lo que puede facilitar -y de hecho ya ocurre- la pederastia, a la que afortunadamente todavía se opone este nuevo sistema de valores.
  4. El consentimiento dado libremente es la única consigna para autorizar las relaciones sexuales. Cuando una relación entre las partes está consensuada, nada se puede objetar en contra de ella. Cabe reflexionar sobre el inmenso abanico de posibilidades que abre este principio, lo que se traduce hoy en día en un sinfín de nuevas aberraciones sexuales, cuyo daño físico y/o psíquico no es tan fácil de demostrar, y que por lo tanto podrían encuadrarse dentro del terreno de lo lícito de la nueva moral.
  5. Más allá de la prevención de los daños, las relaciones sexuales deben liberarse de toda clase de vigilancia y restricción social, así como de toda norma y estigma. Aunque el matrimonio puede otorgar el reconocimiento público y la afirmación de una pareja, cada pareja debe ser libre para casarse cuando quiera, sin tener que esperar al matrimonio para mantener relaciones sexuales. Por el contrario, la moral tradicional siempre ha vedado las relaciones sexuales extramatrimoniales, al considerarlas como asuntos de interés público y comunitario, por lo que choca también con este principio. A  este respecto, comienza a verse un nuevo movimiento en el que comienza a exigirse legalmente un consentimiento explícito por parte de la mujer, debido a los excesos a los que está llevando esta liberalidad sin límites en el mundo occidental, como se expone en el siguiente vídeo sobre la “nueva revolución sexual”.

 

Nuestras conclusiones sobre el nuevo sistema moral

Es fácil apreciar en estos “principios morales” un reclamo a explayar los instintos sexuales a los individuos y parejas de nuestra sociedad, sin atender a las posibles consecuencias que ello conlleva. Estos principios se derivan de la ideología liberal y su definición de persona, una forma de pensamiento que ha conformado de forma decisiva nuestra política, nuestra economía y la ética de nuestra sociedad en general.

Ya que estas ideas que subyacen bajo la “ética sexual” actual se han hecho omnipresentes en nuestra sociedad, al confrontarlas suele generarse polémica y se asume el riesgo de ser calificado como “puritano” o “moralista”, e incluso de ser insultado.

Una comprensión más profunda de esta “nueva moral” nos permite a los discrepantes estar en mejores condiciones, tanto para interpretar como para predecir sus movimientos.

Así como las estrellas de las constelaciones morales se extinguen en los cielos de los que navegan por el mar de la vida guiándose tan sólo por la tenebrosa luz sin principios de sus voluntades individuales, y haciendo solamente lo recto ante sus propios ojos, todavía hay quien sigue la guía luminosa de los principios morales que han ido emanando de las tradiciones a través de los siglos y adaptándose a diferentes lugares y culturas.

Aunque al escribir este artículo se han tenido en cuenta las opiniones de una fuente de cristianos evangelistas estadounidenses, este hecho ha sido únicamente por su consonancia con nuestras ideas y pensamientos actuales específicamente al respecto de la temática expuesta. Declaramos que ninguna de nuestras publicaciones está influida por esta religión, a la que sin duda respetamos.

Fuente: Los principios de la nueva moralidad sexual

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4 Responses to Nueva moral sexual. Descripción y crítica

  1. Sexóloga dice:

    Con todo respeto, esta “exposición ” está llena de juicios de valores y carente de un estudio profundo sobre la sexualidad humana y la ética sexual.
    Soy Sexóloga clínica y varias de las afirmaciones aquí dichas carecen de fundamentos serios.

    • sanatusexo dice:

      Hola Sexóloga, gracias por tu tono de respeto. No te quepa duda de que estamos abiertos a debatir de forma amable y a contrastar puntos de vista si así lo deseas. Toda crítica CONCRETA será bienvenida. Saludos cordiales.

  2. Robert dice:

    Es ridículo lo que este artículo propone. La seguridad familiar tras la seguridad castrante que impone la religion. Y es una mentira. He notado como las personas son hipocritas.Alzan la voz perturbadas si se les habla de por ejemplo ,matrimonio abierto, pero andan cometiendo infideludades al otro por las espaldas. El liberalismo sexual actual como se denomina en este articulo, al menos es honesto.

    • sanatusexo dice:

      Hola Robert. Este artículo no propone, sino que expone y critica. La existencia de hipócritas en todas las religiones es un hecho, pero no por ello podemos calificar de honesto a un liberalismo sexual posiblemente dañino para la pareja humana y su descendencia, como sugerimos en este artículo.

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