Relaciones sin protección. Consecuencias

A partir de la década de los ochenta del siglo XX, y gracias al estallido del SIDA, se produjo en todo el mundo un importante incremento del uso del condón como método contraceptivo.

sin protección

Este hecho se ha hecho más evidente en los países desarrollados, y aunque las campañas para la promoción del preservativo se han puesto en marcha incluso en las naciones del tercer mundo, las enormes y alarmantes cifras de casos de infecciones de transmisión sexual en dichos países demuestran lo lejos que están aún de adoptar estas sanas costumbres.

Existen algunos inconvenientes inherentes al uso de este método, causantes en parte, de su rechazo o abandono. Uno de ellos es su interferencia en la espontaneidad de la relación. Es evidente que en ciertas ocasiones, el acto pierde cierto grado de naturalidad mientras se hace una parada para buscar el profiláctico o colocarlo. Pero no es menos cierto que el número de estos episodios y su desagrado disminuye si la pareja o el varón se acostumbran a la técnica, la mejoran, y la asumen como una parte más de su encuentro amoroso.

evitar relaciones sin protección

En la consulta de Atención Primaria no es raro atender a varones que acuden para asesoramiento de problemas derivados de las dificultades con el uso del condón. Algunos han sido obligados a utilizarlo por su nueva compañera o se han visto forzados a su empleo debido al desconocimiento o sospecha sobre la salud sexual de su pareja. Una proporción nada desdeñable de estos hombres ha sufrido problemas de erección debido, sobre todo, a la falta de práctica.

El ambiente de sexo liberal que predomina en la actualidad junto con la alta prevalencia de infecciones de transmisión sexual –entre las que destaca el SIDA- presentan un panorama en el que el preservativo se erige como una solución indispensable. Todas las personas deberían ser apercibidas sobre las consecuencias de la promiscuidad, sobre todo si se omite el empleo del profiláctico por comodidad, desidia, falta de práctica o la idea preconcebida de una disminución del placer. Posiblemente, si las consultas de enfermería y medicina de los centros de atención primaria asumieran un papel aún más activo en este campo, se disminuiría la incidencia de infecciones de transmisión sexual.

asesoramiento anticonceptivo

El pequeño porcentaje de fracasos de los preservativos como protectores ante las enfermedades de transmisión sexual se debe en gran parte a su rotura o a la utilización incorrecta, pues muchos obvian o desconocen que deben ser utilizados durante todo el transcurso del acto sexual. El sexo oral o el roce genital sin este tipo de protección constituye un riesgo real desconocido por muchas personas. Por ejemplo, el sexo lésbico –rico en estas prácticas- conlleva alto riesgo, y más aún al omitirse el uso generalizado de dispositivos de barrera como cuadros y guantes de látex, dedales, y plásticos adheribles, destinados a la prevención de estas infecciones.

Cuando el preservativo se emplea para fines anticonceptivos, muestra un porcentaje de fallos cercano al diez por ciento. La rotura y el uso inapropiado vuelven a ser los principales causantes de la nada despreciable tasa de fracasos en esta área.

 

Protegerse es cosa de ambos | Conferencia de Dr. Ferrández

Para evitar la rotura, es conveniente la utilización de preservativos de calidad óptima, evitar las introducciones bruscas y obviar el uso de lubricantes como la vaselina. Asimismo, cada varón debe encontrar una talla de preservativo adecuada que le permita una correcta colocación sin demasiado esfuerzo, y sin dejar de asegurar un apropiado nivel de sujeción. El coito anal es una práctica de alto riesgo, y en la que se incrementa el riesgo de rotura.

Los varones con ciertas dificultades para alcanzar o mantener la erección cuando usan el preservativo pueden poner en práctica ciertos procedimientos con el fin de corregir este problema.

Uno de ellos consiste en el entrenamiento mediante la estimulación en presencia de la pareja estable. En este método se trata de alcanzar una erección sin la expectativa de tener un coito, sino exclusivamente con el objetivo de lograr una erección persistente que permita al individuo entrenarse en la colocación del condón en presencia de la pareja. De este modo se intenta lograr la adquisición de una seguridad y habilidad suficientes que ayudarán a rebajar las tensiones en el encuentro amoroso con coito y facilitarán la solución del problema. Esta técnica se recomienda bajo la supervisión de un especialista en sexología.

Existen otras técnicas que se basan en la colaboración de la cónyuge, y consisten en la colocación del profiláctico por parte de la fémina dentro de un contexto erótico -con las manos o la boca-, la ayuda al mantenimiento de la erección mediante la caricia genital testicular y en la base del pene mientras el varón se pone el preservativo, o la auto-inserción del pene erecto o semi-erecto en la propia vagina una vez que el condón está situado correctamente en su sitio. La pareja podrá elegir una o varias de estas modalidades en función de sus preferencias.

Todos estos ejercicios tratan de hacer más sencillo un procedimiento provocador de no pocos quebraderos de cabeza y causante de miedos y tensiones conducentes al abandono del empleo de un excelente método anticonceptivo y preventivo de importantes enfermedades. Dificultades que incluso a veces, se convierten en el origen de problemas de pareja y de disfunciones sexuales en el varón.

 

Amarga historia real: Un descuido con consecuencias

En la consulta del médico de familia

Casi todos los días que Tamara acude a consulta con su hijo de tres años –sin parar de hacer travesuras- le comenta a su médica las mismas palabras: “Éste es el culpable de que esté perdiendo mi juventud y no pueda encontrar un hombre”. La facultativa trata de consolarla diciéndole que no pierda la esperanza, pero en el fondo piensa que esta madre soltera de veinticuatro años lo tiene bien difícil, de momento, para rehacer  su vida con otra relación.

Una fugaz historia de “amor” y sus consecuencias

En los comienzos de su veintena, dio a luz a Nelson, fruto inesperado de los amores compartidos con su novio Luis Eduardo. Al poco tiempo del parto, Tamara se enteró de las infidelidades de su pareja y despechada, cogió al niño y se marchó a España con su madre, quien llevaba ya unos años allí como inmigrante. Cuando la joven madre llegó a la “madre patria” fue bien acogida por la abuela, pero ésta le dejó bien claro que debería ocuparse ella sola de su hijo, pues se encontraba muy ocupada trabajando en varias casas y estaba cansada ya de niños tras la crianza de Tamara y sus siete hermanos.

madre y su bebé

Recibió varias llamadas de su ex-novio, solicitándole su perdón y un nuevo margen de confianza. Aunque al principio se negó a toda reconciliación, la insistencia del muchacho y su monótono modo de vida en España, con poco tiempo para lo que no fuese cuidar a su niño, hicieron nacer en su interior nuevas esperanzas. A la doctora le conmovió el gesto de ilusión que surcaba su rostro cuando acudió a consulta para pedirle la píldora anticonceptiva poco antes de su regreso a Colombia. Ambas se despidieron amablemente, y la paciente agradeció las escuchas y atenciones de su médica de cabecera. Por su parte, la galena le deseó mucha suerte en lo que parecía ser un viaje sin retorno.

Los tropiezos de una joven mamá

No obstante, a las pocas semanas tuvo de nuevo a Tamara en su consulta con lágrimas en los ojos. Había acudido sola para contarle, entre otras cosas, el triste desenlace de los recientes acontecimientos de su vida. Al parecer, el padre no estaba por la labor de ocuparse del retoño, y tras varias noches de pasión, le expresó a Tamara su firme intención de partir hacia los Estados Unidos en busca de un porvenir mejor. Ni siquiera les invitó a marcharse junto a él, y a pesar de las recriminaciones de la joven madre, le aseguró que su decisión estaba tomada desde antes de su visita, al haber ya logrado ciertos contactos en aquel país que no podía desperdiciar. Dichas afirmaciones provocaron una ruptura definitiva entre ambos, y el regreso de Tamara a la casa de su madre en Madrid.

Actualmente, Tamara es una joven y atractiva madre con escaso tiempo para lo que no sea ocuparse de su travieso niño. Ha conseguido un trabajo de pocas horas que le sirve para el mantenimiento de la pequeña familia, pero carece casi por completo de tiempo libre debido a la falta de colaboración de la abuela en los cuidados del nieto. Siempre que acude al centro de salud es tratada con mucha amabilidad por su médica, quien le recuerda su juventud y le infringe ánimos y esperanzas, pero cuando se marcha y se cierra la puerta de la consulta, la doctora no puede evitar ser  invadida por cierto aire de desazón y tristeza.

Autor de la publicación: © Antonio Ferrández Infante. Reservados todos los derechos. No se autorizan copias de este artículo sin previa autorización del editor de Sanatusexo.com. Atención: denunciamos plagios y copias no autorizadas.

Esta entrada fue publicada en Atención a la Mujer. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.