El sexo a los cuarenta

La sexualidad a los cuarenta puede ser la más satisfactoria de la vida del ser humano. La pareja del siglo XXI han de enfrentarse con optimismo a una década de su vida que les ofrece grandes oportunidades de disfrute y crecimiento en muchos aspectos, entre ellos el sexo.

pareja en los cuarenta

Bien entrado ya el siglo XXI, en el seno de la sociedad occidental se considera cada vez más al hombre de cuarenta como a un joven. Sin embargo, cada cual llega a esta edad en diferentes condiciones.

Y no sólo en lo que respecta a la apariencia física o el nivel de salud global, sino también en lo referente al estado mental y emocional, directamente relacionados con la capacidad sexual del ser humano.

Sexualidad a los cuarenta | Hombre

El alcohol, el tabaco, las drogas, y/o la “alimentación basura” y la rica en colesterol pueden haber dejado una huella en los nervios y las arterias del varón de la cuarta década e interferir en su capacidad sexual; pero también los traumas emocionales, las rupturas de pareja sin superar y los malos hábitos mentales en general, como las obsesiones, las prisas, los miedos y la impaciencia, son capaces de afectar negativamente a la virilidad.

hombre en los cuarenta

Sin embargo, en su cuarta década de vida, el hombre suele haber madurado en mayor o menor medida, y al haber aprendido de sus experiencias, puede ser capaz de encarar los nuevos retos de forma más efectiva y exitosa.

Asimismo, tiene una mayor capacidad para saber qué debe hacer y qué hábitos ha de abandonar con el fin de optimizar su salud física, mental y emocional y recuperar e incluso mejorar el control y la potencia sexual que por edad le corresponde.

Si en esta edad el individuo se detiene y dedica unos minutos al día durante unas cuantas semanas o meses de su vida a hacer introspección y analizar lo vivido, puede sacar determinadas conclusiones que le permitan deshacerse de los apegos al pasado, observar el futuro como una nueva oportunidad de disfrute y aprendizaje, y centrarse en el presente para así gozarlo mejor, y con la misma fuerza de un adolescente.

Si uno/a se siente incapaz de todo ello, lo mejor es pedir ayuda a un profesional.

Sexualidad a los cuarenta | Mujer

Desde tiempos ancestrales se ha idealizado y ensalzado la condición de virginidad de la mujer. No fue hasta la revolución sexual femenina del último tercio del siglo XX, cuando la condición de virgen comenzó a perder importancia en la sociedad occidental.

mujer en los cuarenta

Para muchos es indudable que toda relación sexual deja en mayor o menor medida una huella energética en la mujer –emocional, mental, espiritual, y a veces incluso física-, y por tanto es recomendable ser prudente y diligente a la hora de elegir una pareja compatible y adecuada para cualquier actividad sexual -con o sin coito-, extremar las condiciones higiénicas y tomar en cuenta la prevención del embarazo no deseado y las infecciones de transmisión sexual.

La realidad actual de la fémina contemporánea es que cada vez es más consciente de que en condiciones de una salud global aceptable, su capacidad para el disfrute sexual dura toda la vida y de que, a diferencia del varón, el punto álgido de su potencia sexual gira en torno a la década de los cuarenta años, un periodo donde la madurez, la belleza, y la situación vital tienden a encontrarse en un estado más armónico y equilibrado que en años anteriores, repletos de eventos, incertidumbres y experiencias más o menos agradables.

La mujer de cuarenta a cincuenta años de edad puede mirar el largo camino que le queda por delante cómo una oportunidad de oro para crecer y disfrutar de las nuevas experiencias que la vida le ofrece, y lejos de caer en la dejadez, puede optimizar sus cualidades físicas y sacarle un mayor partido a los puntos fuertes de su personalidad.

Si en este punto de la vida se detiene para emplear unas semanas o meses de su vida en hacer una profunda introspección, podrá conseguir liberarse en la mente y en la práctica de los apegos que le mantienen atada a las personas y a los hábitos inapropiados para ella, y será capaz de experimentar una segunda virginidad que, si no es física literalmente, sí puede serlo en el sentido metafórico y espiritual de la palabra.

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